Saturday, June 02, 2012

Noticias dibujadas

La documentación de la realidad encuentra en las viñetas una nueva vía de imaginar su futuro. El Salón del Cómic de Barcelona mostrará el boom del periodismo gráfico a través de crónicas sobre el 11-M, los Balcanes, Gaza, Afganistán, Líbano o Irán.
Las desventuras del joven Stravos bajo la dictadura griega de los años treinta centran Rebétiko (Sins Entido), de David Prudhomme. En Notas al pie de Gaza (Mondadori), Joe Sacco cuenta las matanzas de civiles palestinos en 1956. Zahra's Paradise (de Amir y Khalil -seudónimos- , de momento sólo en formato webcómic en www.cimoc.com), la historia de una manifestante desaparecida después de las elecciones de junio en Irán, es la apuesta de Norma para los próximos meses. Los planes editoriales testifican que los cómics han dejado atrás el país de las maravillas. Se enfrentan al mundo, sin complejos, con ingenuidad, delicadeza e ironía. Y no lo hacen sólo para contar experiencias íntimas. Cuentan la realidad exterior, tratan temas sociales, como la prevención del cáncer (Alicia en la realidad, de Susanna Martín e Isabel Francla, Norma), o históricos, como la primera guerra de Líbano (el excepcional Yo me acuerdo, de Zeina Abirached, Sins Entido), los asesinatos en Ciudad Juárez (en 2009 llegó la segunda edición de Luchadoras -Sins Entido-, de Peggy Adam) o la corrupción de la política (El negocio de los negocios -Astiberri, 2009-, de Denis Robert y Laurient Astier).

"La fuerza de nuestra manera de representar la realidad es la primera persona", afirma Jose Sacco

"Nos hemos vuelto impermeables al sufrimiento. Los cómics rompen este círculo", dice Emmanuel Guibert
"La fantasía ha perdido su batalla contra la realidad", dice Art Spiegelman, el autor de Maus, en el documental de Mark Daniels Comic books go to war (2009). En su piso de Manhattan, Spiegelman vive la caída de las Torres Gemelas. El cielo se le cae encima, junto con fantasmas que pensaba soterrados, él que había contado la historia de su familia judía acosada por los nazis como una caza entre gatos y ratones. "Había pasado los diez años precedentes a la entrada en el nuevo milenio evitando realizar tebeos, pero desde un cierto momento de 2002 hasta septiembre de 2003 no pude contenerme", cuenta en Sin la sombra de las torres (Norma). "Volvía a encontrarme suspendido en aquel punto donde entran en colisión la historia universal y la personal". Dark Horse, Chaos! , DC dedicaron entregas especiales al terrible atentado. Marvel salió a las calles con una portada completamente negra. The Amazing Spider Man #36 representa a los superhéroes, mitos invulnerables de virilidad y fuerza, impotentes frente el ataque de un enemigo imprevisto. Spiderman, Capitán América, Daredevil, Doctor Doom y Magneto llegan tarde al Ground Zero. La realidad ha ganado a la fantasía. Art Spiegelman no está solo. Un telón verídico se tiende de fondo a las obras por imágenes.
La última década conoce un fuerte auge de lo que los especialistas empiezan a llamar periodismo gráfico. Sin embargo, algunos ejemplos fundamentales de este género habían visto la luz antes.
Los retratos humanos de Will Eisner, los escorzos underground de Robert Crumb, indagados y dibujados con una riqueza de detalles que roza el documento antropológico, abren la vía a Joe Sacco (Palestina y Goradze). El japonés Keiji Nakazawa necesitó 30 años para representar el horror sufrido en Tenía seis años cuando la bomba atómica quemó a su familia y a todo el mundo que había conocido. "Tenía esas imágenes grabadas en mi memoria y necesitaba enseñarlas", escribe Nakazawa (Hiroshima, Ediciones Mangaline, 7 volúmenes). Joe Kubert ha dibujado personajes clásicos como Tex, Tarzán o Sargento Rock. Pero algo cambia cuando la guerra de los Balcanes irrumpe en su casa de Nueva York. Su amigo Ervin Rustemagic, productor y distribuidor de cómics bosnio, se queda atrapado en la Sarajevo sitiada por los serbios y le va comunicando por telefax su infierno. Kubert dibuja aquellos despachos desde el frente, dibuja el terror y la esperanza, la angustia de un padre que quiere salvar a su familia en Fax from Sarajevo, de 1997. Marjane Satrapi, en 1999, elige el tebeo para contar su infancia en Irán (Persépolis, Norma).
El siglo XXI recoge el desafío de la realidad. "El arte de las viñetas ha crecido muy lentamente", comenta David B. en BilBolBul, el festival de cómics de Bolonia. "Nació junto con el cine, pero mientras éste fue considerado algo serio y digno desde el principio, el cómic se quedó atrapado en el limbo de la diversión, bastante frívola. Ésta era su percepción social. A finales de los años ochenta arranca su rescate". Los libros de dibujos se sacuden el estigma intelectual que les "condenaba a tratar aventuras ficticias, con personajes fantásticos y caricaturescos. El cómic hoy se está liberando", afirma Susanna Martín.
En su edad de la razón, el tebeo intercepta la crisis de otro medio de expresión masivo, que hasta entonces había lucido la exclusiva en el testimonio de la realidad: el periodismo. "Los medios de comunicación tradicionales pasan por momentos difíciles, no el periodismo", matiza Patrick de Saint-Exupéry, veterano reportero de Le Figaro, fundador y actual redactor jefe de la revista trimestral francesa XXI. En un gran formato coloreado, más de 200 páginas de reportajes con textos, fotografías, ilustraciones y dibujos. Con apenas dos años de vida, vende 50.000 ejemplares. Saint-Exupéry tuvo la intuición de saciar con nuevos instrumentos formales la exigencia "de volver a las bases del periodismo, a la escritura narrativa. A las viejas pautas de: 'He ido, escuchado, visto, sentido y ahora te estoy contando esta historia porque creo que es importante". La apuesta por el periodismo gráfico es provocada "precisamente a causa del impasse de los medios tradicionales". La misma apuesta en Italia funciona en el semanal Internazionale, que envía a sus colaboradores dibujantes por el mundo y publica sus reportajes. Venden 100.000 ejemplares por semana.
Parece el castillo de los destinos cruzados: por una parte, el periodismo, que necesita volver al corazón del oficio; por otra, el cómic, por fin considerado creíble, tras años vividos como género de segunda. La documentación de la realidad encuentra en las tiras, en las viñetas, una nueva vía de imaginar su futuro. Aparte del valor artístico y llamativo del cómic, de la maquetación que permite asumir en dosis proporcionadas imágenes e información, hay algo intrínseco en el tebeo que lo hace particularmente apto para contar el mundo.
"La fuerza de nuestra manera de representar la realidad es la primera persona. Todos los yo que entran en la página hacen que el relato sea vivo, sentido. Quizás no imparcial, pero sí honesto", comenta Joe Sacco, que siempre se dibuja como un personaje más de sus investigaciones de campo. "Estamos bombardeados por informaciones sobre la guerra. Esto nos provoca dos reacciones enfrentadas: paranoia y anestesia", afirma el francés Emmanuel Guibert, también en Bolonia invitado por BilBolBul. "Nos hemos vuelto impermeables al sufrimiento humano, por defensa o descuido. Los cómics rompen este círculo vicioso". Sus historietas, como la aún inédita en España Des nouvelles d'Alain, sobre los gitanos del este de Europa y los Balcanes, paran de golpe el río fragoroso de la información. Se acercan hasta enfocar un detalle, a una persona, entrar en ello y usarlo como punto de vista para documentar lo que ocurre. La mirilla puede ser el mismo autor, como en el caso de Sacco, curioso, desubicado, humilde recogedor de historias. Puede ser un amigo que recuerda la II Guerra Mundial (La guerra de Alan, Emmanuel Guibert, Ponent Mon, 3 volúmenes). "Mi libro es fruto de la experiencia de mi amigo reportero Didier Lefèvre. Se llama El Fotógrafo y no Afganistán, 1986", ejemplifica Guibert hablando de su obra maestra. Patrick Chappatte se dibuja mientras construye sus espléndidos reportajes para el Herald Tribune y Le Temps. Siempre acompaña al lector de la mano de una persona amiga, con su nombre, sus sueños y miserias. Como Bruno, que por la noche vigila una mansión rica, por el día vive en una chabola en la periferia de Nairobi (Les vies des autres, inédito en España, se puede ver en www.bdreportage.com).
El reportero gráfico puede confesar tener frío, estar asustado o no entender las contradicciones de una situación. "Gracias a la personalización, el lector se identifica y se acuerda de un cómic más que de un frío artículo", afirma Guibert. Los salones vacíos de hotel dibujados por Guy Delisle en PyonYang (Astiberri, 2009) describen la dictadura norcoreana mejor que miles de palabras en una revista. Las manifestaciones de los maestros mexicanos se hacen comprensibles gracias a que Peter Kuper empezó "a ir de manera regular a la ciudad y a enviar correos electrónicos ilustrados que detallaban la realidad como yo la experimentaba", escribe en Diario de Oaxaca (Sexto Piso, 2009). La espera de Nicolas Wild en un hospital de Jalalabad cuenta en una sola plancha la extensión del opio en esa sociedad: un hombre alivia las penas de un enfermo con unos gramos de droga: "No tengo dinero para la morfina", se justifica en Kabul Disco (Ponent Mon, 2009).
Reporteros que van, ven, escuchan y cuentan. No pretenden comprender o juzgar. Usan su piel, sus ojos y oídos. Los cinco sentidos del periodista, diría Ryszard Kapuscinski, y sobre todo el sexto: la humildad, que se fija en los hombres. En los que, bajo el juego de poder, declaraciones y armas, siempre pierden. Las batallas de los superhéroes invulnerables quedan lejos, en otro universo. Como los dioses del Olimpo. Como en un inverosímil país de las maravillas.

http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2012/04/los-reportajes-de-joe-sacco.html

Los reportajes de Joe Sacco
Por Guillermo Altares - 12/04/2012

Joe Sacco (Malta, 1960) ha sido uno de los grandes revolucionarios del cómic haciendo algo que, en el fondo, es más antiguo que la imprenta: dibujar la realidad. No es el único que ha trasladado el periodismo al tebeo pero sin duda es el que ha alcanzado una mayor difusión con títulos como Goradze, zona protegida (Bosnia), Palestina y Notas al pie de Gaza (Oriente Próximo) o, ahora, Reportajes (Mondadori), del que este blog ofrece un adelanto. El libro que se comercializará el próximo 26 de abril, trata de una serie de historias que Sacco investigó en diferentes lugares del mundo, tres de ellas realmente espectaculares: "Mujeres chechenas", "Inmigrantes africanos" y "Kushinagar", sobre la pobreza en India.
Sacco -en la imagen de la izquierda aparece en un autorretrato que dibujó para un número de Babelia sobre cómic y periodismo en abril de 2010-, es consciente de que no resulta fácil que todos los lectores admitan que se pueden hacer reportajes a través del tebeo. En un muy interesante prólogo reflexiona sobre su compromiso con la realidad y recuerda una gran frase de Edward R. Murrow, el mítico informador que George Clonney retrató en Buenas noches y buena suerte: "Todos somos prisioneros de nuestras propias experiencias. No podemos eliminar los prejuicios, pero sí reconocerlos". En otras palabras, se podría decir que tal vez no exista la objetividad en el periodismo, pero sí existe la verdad y se puede tratar de llegar a ella. Como dijo el propio Sacco en una entrevista, "No soy objetivo pero sí honesto".
Los reportajes que componen este volumen son un ejercio del mejor periodismo y de la más saludable honestidad. Dibuja lo que ve, se dibuja a sí mismo viendo -el periodista deja de ser ese ente que escribe desde el hiperespacio y aparece- y es capaz de abordar temas que aparecen casi todos los días en la prensa (Oriente Próximo, la inmigración, la pobreza) desde ángulos insospechados. Tiene la paciencia de ofrecer todos los puntos de vista en una historia y de dejar que sea el lector quien llegue a sus propias conclusiones. Sacco nos demuestra que el periodismo puede tomar muchos caminos pero que no perderá su esencia si mantiene su compromiso con la realidad. Y además, y eso también es muy importante, es una gozada leerlo, por la calidad de sus dibujos, por la originalidad de sus planteamientos, por el impulso ético que le lleva a elegir los temas que trata.

Publicado por: Biblioteca P. de Huelva17/04/2012

Este autor ha sido una de las lecturas programadas para este año en nuestro club de lectura de cómics y novela gráfica. En el siguiente enlace se pueden ver las opiniones vertidas sobre el autor y su obra por los componentes del mismo.
http://lamardelibros.wordpress.com/2012/03/13/palestina-en-la-franja-de-gaza/
Un buen maridaje el de acercar comics y bibliotecas para fomentar la lectura que venimos poniendo en marcha desde hace tiempo:
http://lamardelibros.wordpress.com/2010/09/11/la-novela-grafica-un-nuevo-termino-o-una-renovacion-del-genero/
Eso de que es neutral es quizás pasarse un poco de la raya. Precisamente en el comic sobre palestina, apenas le concede viñetas al enfoque judío, mientras que explica muy detalladamente las miserias por las que pasa el pueblo palestino. La historia de la concesión de la tierra de Israel a los judíos, por ejemplo, lo relata en una sola viñeta, dando la impresión de que los judíos fueron al supermercado de las tierras prometidas, cogieron número y les adjudicaron ese trozo de desierto...
Sus cómics no están mal, pero creo que a veces debería explayarse más y contar un poco más todas las historias

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/31/actualidad/1338461746_882293.html
Un lápiz para dibujar la voz de los olvidados

De Chechenia a Irak, de India a Palestina, la antología ‘Reportajes’ reúne algunas de las mejores investigaciones en forma de cómic del periodista Joe Sacco
DESCARGABLE Las primeras páginas del reportaje 'Historias africanas'
Los reportajes de Joe Sacco, crítica en BABELIA
Tommaso Koch Madrid31 MAY 2012 - 12:55 CET

Joe Sacco podría protagonizar sin complejos la secuencia final de Blade Runner. Este periodista maltés (Chircop, 1960) no habrá visto atacar naves en llamas más allá de Orión pero sí mujeres chechenas buscando desesperadas a sus hijos desaparecidos; ha visto la tragedia de la inmigración africana por el Mediterráneo y ha conocido el último eslabón del sistema de castas indio; ha observado casas palestinas derribadas sin razón por el ejército israelí y experimentado la guerra en Irak codo con codo con las tropas de EE UU. Siempre ha intentado “estar lo más cerca” que pudiera de la verdad. Y todo lo ha retratado, con su lápiz y su arte, en forma de cómic.
Reportajes (Mondadori) se titula la obra que en 195 páginas y muchas más viñetas traza un recorrido por viajes e investigaciones de Joe Sacco. “El cómic ha alcanzado un gran nivel literario. Te permite trasladar al lector directamente al contexto que narras. Para mí es ahora mismo el medio de expresión más interesante”, asegura el periodista por teléfono. También es un medio que, desde su llegada al periodismo, no ha dejado de estar en el ojo del huracán por su supuesta menor objetividad. Sacco no puede sino defender el compañero fiel de tantos años: “Si buscas la objetividad tradicional el cómic tal vez no sea el lugar más apropiado. Pero todos tenemos filtros al analizar la realidad: de dónde vienes, tus ideas políticas… Lo mejor que puedes hacer es ser honesto”. Tanto que muchas veces el maltés se retrata en sus viñetas, “para indicarle al lector que el periodismo es un proceso con imperfecciones en el que se ve implicado un ser humano”.
Aun así, Sacco cree que una parte de la realidad no tiene vuelta de hoja. “No todo es relativo. La objetividad sí existe. Hay hechos y verdades indiscutibles”, asegura. Una de ellas tal vez sea el drama diario de las gentes que pueblan los tebeos de Reportajes. Defenderlas, a costa de perder su neutralidad, es otro de los caballos de batalla del maltés. “El mundo nos abofetea cada día con su desigualdad. No me interesa la verdad de los poderosos, sino cómo el poder afecta a la vida de la gente normal”, afirma Sacco. De ahí que voces muy a menudo acalladas, desde las de los refugiados chechenos hasta las de los palestinos acorralados, griten en las páginas del maltés.
La voz más experta es la que busca Sacco al arrancar su investigación. “Intento encontrar a un autóctono que conozca el contexto y sea respetado por la comunidad local. Si se fían de él y lo ven conmigo, es más probable que se fíen de mí”, explica el maltés. Una vez pasado a la acción, Sacco tira de todo el repertorio periodístico para edificar los fundamentos de sus cómics. “Saco muchas fotos, aunque muy poco interesantes: me sirven para ver la arquitectura de los sitios, las prendas de la gente, los animales que haya. También tomo algunas notas en un cuaderno”. Y otras se las envía mentalmente a su yo del futuro: “Me digo que tengo que acordarme de ciertos detalles”.
Aunque, incluso sumando todas las precauciones, puede que el resultado final no cuadre. Fue lo que ocurrió con Una mirada a Hebrón, un reportaje desde Cisjordania de 2001 que Sacco considera su trabajo periodístico “menos logrado”. “El hecho de que fuera para la revista Time Magazine me intimidó. Me autoeditaba, mientras que debería haberlo realizado, como siempre, desde mi perspectiva”, cuenta Sacco. Tampoco se quedó satisfecho con las entrevistas que hizo: “Pasé demasiado tiempo con uno de los colonos judíos que era muy bueno dándole la vuelta a la tortilla”.
Más orgulloso está el maltés de sus trabajos sobre India, Chechenia y la inmigración africana. “Los considero logrados porque fui capaz de adentrarme en la complejidad de la situación y contarla”, explica Sacco. También se adentró en 2005 en el desierto de Irak, empotrado con las tropas de Estados Unidos. El maltés rompe una lanza a favor de un tipo de periodismo que muchos consideran inevitablemente faccioso. “No es por fuerza negativo. Es cierto que estás viviendo la perspectiva americana pero es justamente lo que buscaba: analizar el proyecto imperial de EE UU desde dentro”. Sea como fuera Sacco salió de la experiencia conciente de que le habían ocultado una parte de la verdad pero agradecido. “Muchos de esos soldados, de cerca, son personas normales y amables”, recuerda.
En Irak siguen todavía las tropas de Estados Unidos. El conflicto arabe-israelí está lejos de terminar. Y los africanos continúan muriendo a diario en su fuga por el Mediterraneo hacia un destino mejor. Es decir, que todas las tragedias que Sacco retrató hace años siguen sin resolverse. “Es frustrante. Parece que sean interminables”, lamenta el maltés. Una de las razones es el hilo conductor de la obra de Sacco, el trágico elemento en común que el periodista asegura haber encontrado en todos los rincones que ha visitado: “La crueldad humana. Es impresionante lo que somos capaces de hacernos los unos a los otros”.
Un triste resumen de su trayectoria. Tanto como triste también fue el momento en el que pequeño Sacco empezó a dibujar. “Hospitalizaron a mi madre. Mi hermana y yo, para sacarle una sonrisa, nos inventamos un cómic de una especie de alubia flotante. En realidad, creo que lo robamos de alguna revista”. Desde entonces han pasado décadas y Joe Sacco se ha convertido en uno de los nombres de referencia del cómic periodístico y literario. Y sobrevive gracias a ello, aunque pocos más pueden decir lo mismo: “Excluyendo los tebeos del genero de superhéroes, habrá como mucho dos o tres docenas de autores en EE UU que solo viven del cómic”. Bastantes menos, tirando a ninguno, deben de ser en España. Aunque Sacco amplia el horizonte más allá del cómic: “Es que ahora mismo en España es difícil vivir en general”. Y lo dice uno que ha visto cosas que muchos humanos ni podrían imaginar.

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